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Travelin’ Band:  Creedence Clearwater Revival at the Royal Albert Hall (2022).

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Los primeros seguidores de esta banda estadounidense siempre tuvieron clavada la espinita del último álbum, sacado al mercado por Fantasy Records, después de la disolución del grupo y al que llamó «CCR: In Concert». Se trataba de una pobre grabación del concierto que la banda había realizado en el culmen de su gloria en el Royal Albert Hall de Londres. La animosidad de Fantasy contra John Fogerty, líder de la Banda, le hizo descuidar la producción del disco, pues se publicó en medio de la más encarnizada lucha por los derechos de las canciones que el mundo de la industria musical haya presenciado jamás.

Portada del disco «Travelin’ Band:  Creedence Clearwater Revival at the Royal Albert Hall.

Sin embargo, el concierto se grabó en dos formatos: monoaural y estéreo. Y las cintas se conservan. Las tecnologías existentes hoy en día han hecho que este concierto se vuelva a publicar no solo mejorado en un sentido comercial discreto, sino con los más altos estándares de calidad. Para ello, se ha contado con la colaboración de uno de los ingenieros más afamados del mundo: Miles Showell. Ha empleado un método patentado por los estudios Abbey Road (sí, donde grababan The Beatles), para la limpieza de las cintas y su paso al formato DSD (Direct Stream Digital), que pasa por ser el que mejor respeta el sonido original. Además, la grabación se realiza en 45 rpm, con lo que las cápsulas fonocaptoras siguen mucho mejor los surcos del vinilo (por ello, en vez de ser un solo álbum, son dos). También se emplea un vinilo especial de 180 gramos y se prensa con los más altos cánones de precisión y calidad. La producción la dirigió Giles Martin, hijo del productor de The Beatles George Martin y que ya ha realizado varias restituciones de discos de The Beatles (White Album, Abbey Road…) con las mismas tecnologías que Showell.

Vídeo promocional del renovado concierto en el Royal Albert Hall (1970 – 2022).

Estará disponible a partir del 14 de noviembre, con carácter general. Y lo hará en varias presentaciones, según los formatos. Habrá desde ediciones en formato Dolby ATMOS, CD, BLU-RAY (documental sobre la banda, presentado por el actor Jeff Bridges), casete y LP de vinilo. Existe, a modo de edición promocional, una descarga web del álbum, aunque muy comprimida, es decir, falta de Rango Dinámico (DR=10). Lo normal es estos trabajos es que la DR llegue a 14 o más. Su ingenio les hará buscar dicha edición Web y volver a oír aquel vetusto álbum, remasterizado. La Edición Súper De Luxe tendrá, además, un CD con la banda sonora del documental, incluyendo algunos temas de la época pre-Creedence.

Nosotros hemos realizado una descompresión (Declip) a la versión Promo y hemos conseguido unos decentes DR=12. Este método, realizado en el programa de edición de audio iZotope RX 8 Pro, permite recuperar la dinámica original del disco. No obstante haber alcanzado el valor 12, se nota que la edición Promo no está refinada. Es como una copia en bruto. Suena algo oscura, sobrada de bajos y falta de los agudos necesarios que le darían aire a la música. Se intuye lo que puede dar de sí, pero no están presentes las bondades que promete el LP. La iniciativa se debe a la empresa Craft Recordings.

Bad Moon Rising, canción de CCR reeditada de su concierto en el Royal Albert Hall (1970 – 2022).

ARTÍCULO 155 O LA RAZÓN POR LA QUE EL GOBIERNO PREVARICA.

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l entramado mediático que tiene montado este gobierno de tuercebotas nos ha hecho creer que lo que Rajoy hizo con ocasión de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) puesta en marcha en Cataluña por las propias autoridades autonómicas, esto es, aplicar el Artículo 155 de la Constitución Española, fue un acto poco más o menos que fascista.

Nada más lejos de la realidad. Sepan que es el Estado quien tiene el monopolio de la violencia en todo el territorio, siempre que se conculquen los principios de nuestra Constitución. Y ésta lo dice muy sencilla pero contundentemente en el Título VIII, Artículo 155. Seguro que muchos ni se lo han leído. Y les contaremos que nosotros, siempre tenemos en el Escritorio del PC, una edición en PDF del BOE-A-1978-31229-consolidado, aunque pueden llamarlo simplemente «Constitución Española«. Esto dice el citado artículo:

Artículo 155.

  1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
  2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.

Desde ese punto de vista, que es el legal, pues procede de nuestra Carta Magna, nadie, sino el Pueblo Español en su conjunto, tiene en su poder la soberanía del conjunto de España. Ningún ente o Comunidad Autónoma lo tiene, y eso se dice en la Constitución en su Título Preliminar, que dice exactamente lo siguiente:

Artículo 1.

  1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
  2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
  3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
    Artículo 2.
    La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
    Artículo 3.
  4. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
  5. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
  6. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Lo que ocurre con la Lengua Española es una prevaricación por parte de las CCAA que no solo la atacan, sino que la eliminan de los currículos escolares. Y esto no solo ocurre en Cataluña, sino que en el País Vasco, en Baleares, Galicia y Valencia, se está conculcando la Constitución, que es tanto como decir lo que proclama como uno de sus objetivos principales: la igualdad entre los españoles. En Asturias se está comenzando a hacer lo mismo, imponiendo el bable como lengua oficial.

Conculcar la igualdad entre españoles no respetando sus derechos lingüísticos no solo compete, como responsables directos a quienes lo practican, sino a los que lo consienten. El Estado prevarica al consentir dichos actos, cuando prescinde de las sentencias del TC y cuando no actúa, a través de la Alta Inspección Educativa para erradicar estos atentados contra los derechos lingüísticos de los españoles, por el simple hecho de que sus socios independentistas (promotores de la erradicación del Español en el currículo educativo) le sirven para mantenerse en el poder. Por todo ello, el Estado no garantiza los derechos de los españoles hispanohablantes. Como quiera que es consciente de su inacción, como quiera que esta proviene de conveniencia política, se infiere que está prevaricando, que es legislar, o no hacerlo, a sabiendas de que se están conculcando los derechos de los españoles o de una parte de ellos.

Y respecto a la oposición, decirle al señor Feijoó, que la Constitución no es ambigua. Que no nos explique eso del Bilingüismo Amable, porque los Estados no se construyen con acuerdos entre dirigentes temporales, sino en las bases del Derecho en que se basa la Constitución Española. Las cosas son como son y no como usted y quien quiera que sea nos quieran hacer ver. Los derechos lingüísticos de los españoles no pueden ser suprimidos por nadie. Y los gastos emanados de su eliminación, deben correr a cargo de las CCAA que lo intentan, en el sentido de restablecerlos, tal y como dice la Constitución. Recuerde don Alberto lo que sucedió en Francia con los territorios de los pretendidos Països Catalans, que querían hacer lo mismo que aquí, hablar en catalán. Hasta que el Gobierno de la República Francesa les dejó muy clarito que no se lo permitirían.

Y no hay que temer a los dirigentes de las CCAA prevaricadoras. Cualquier españolito que comete un delito menor, es condenado a cárcel sin más consideraciones. No porque lo quieran los jueces, que también, sino porque lo dice la Ley, emanada directamente de la Constitución y plasmada en los respectivos Códigos Civil y Penal. ¿Qué estatus tiene un funcionario que se permite el lujo de despreciar los preceptos de la Constitución Española, por encima de cualquier otro español? Dicho funcionario debe ser el primero en respetar y hacer respetar la Constitución en todos sus términos. De lo contrario, es el Estado quien debe intervenir, con todos los elementos a su alcance.

Aquí estamos prevaricando todos. Gobierno y Oposición. Partidos políticos y sociedad civil. La conveniencia política es una aberración, ya que no se plantea restituir lo ordenado por la Constitución, sino llegar a acuerdos bastardos que la contradicen. Y si el fin de los partidos no es acatar los preceptos constitucionales, ¿qué sentido tiene votarles? Piensen que mañana les puede pasar a ustedes, esos que están, por ahora, fuera de la influencia de los prevaricadores.

EL ¿FALLO?

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e lo vamos a adelantar. No somos culés. Eso no está reñido con que nos guste cuando gana, sea aquí o fuera. Somos béticos. Es lo más difícil y fácil del mundo al mismo tiempo. Hace días, ustedes recordarán, se escribieron ríos de tinta, se llenaron las radios de discursos más o menos razonados, que no razonables, sobre el presunto «fallo» de Robert Lewandowsky en el encuentro que el club azulgrana celebró en Múnich contra el Bayern. Incluso hoy, todavía colea el tema, y los periodistas siguen recordando el hecho cuando titulan: «Lewandowski marca contra todos menos contra el Bayern».

Que la prensa española es cainita, lo sabemos. No es nada nuevo. Es más parecida a la vieja del visillo, sin que esto suponga ningún desdoro de la señora, sea quien fuere, aunque fuera inventada por Mota. A estas horas, dudar de la categoría de uno de los mejores futbolistas que ha dado Europa en las últimas décadas, es, ciertamente, chapucero. Pocos, como él, están tan finos, físicamente tan enteros, a su edad, como lo está el polaco. Y eso lo vemos todos, menos la prensa. Con su pan se lo coman.

El presunto «fallo» no fue tal. Verán ustedes cómo lo explicamos, desde nuestro punto de vista. Creemos poder afirmar que, en la situación en que se produce el remate, pudieron ocurrir dos cosas: o que el delantero no le diera siquiera (casi todos los mortales que no sean el polaco), o le diera de la única forma en que él dio al balón.

Y es que, dado lo adelantado de la pelota, el jugador llega tarde (que esa es otra discusión bizantina: por qué llegó tarde) y la pelota está en el aire. Las cualidades físicas de Robert le llevan a intentar el remate. Para ello, adelanta la pierna de remate como para llegar al balón desesperadamente. Cuando este hecho se produce, el cuerpo reacciona de la única forma que sabe, esto es, echando toda la carga del jugador hacia atrás. Y es en esa situación y no en ninguna otra, cuando el remate se va hacia arriba. Es algo que no necesita demostración: lo vemos todos los días en todos los estadios de fútbol y otros deportes. El remate, para ser efectivo, debe inclinar el cuerpo hacia adelante, porque así, al impactar con el balón, éste sale recto o bota delante del portero, cosas que todo delantero sabe y, a quienes lean esta entrada y les guste el fútbol, conocen.

Con todo lo explicado, el remate no salió excesivamente alto. Lewandowski, consiente de cómo se iba a desarrollar el remate, intentó no dar demasiado fuerte al balón. Es por ello que no se fue demasiado alto. Hay demasiados ejemplos de futbolistas que vinieron a España a demostrar algo y luego se quedaron en nada. Robert ya es el mayor goleador de la Liga Española. No ha necesitado años, meses, o semanas. Lo ha hecho sobre la marcha. Ha asimilado el juego del entrenador y sus remates dan cierto respeto a los porteros.

Dudar, e incluso, excomulgar a Robert, es un desgraciado exceso de una prensa que se debate entre servir a un señor o a otro. El remate, como ven, tenía una explicación más sencilla y real, que todo lo que se escribió o habló. Además, si los perros ladran, será porque el polaco cabalga.

Y somos béticos, que no quede ninguna duda de ello.

LLOP OYE VOCES.

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a ministra de Justicia, nada menos, Pilar Llop, en su show de todos los días o cuando toca, ha referido que cuando va en bus o en tren, escucha a los vecinos que viajan con ella y deduce, sin ninguna duda, que están muy preocupados por la renovación del CGPJ. Cuando menos, es una trola como una catedral gótica. Cuando más, es flipar en colores, con la que está cayendo. Resulta delirante que una ministra, que se supone ilustrada, porque a ese tipo de ministerio se llega con un carrerón de no te menees, diga este tipo de memeces. Estadísticamente, el español medio tiene una idea nula o muy poco definida de lo que es el CGPJ. Como propagandista del régimen, la verdad, yo me quedaría con el «Pravda» de Stalin. Primero porque convencía y segundo avisaba. Y quien avisa no es traidor.

Nos parece una falta de respeto que mente tan preclara, haga bulos de este tipo, estando la situación española como está. Y más aún, hace dos días que las encuestas realizadas a votantes de PSOE y Podemos, arrojaban unos resultados totalmente opuestos a la política oficial del gobierno: pedían la rebaja de los impuestos, es decir, estaban pidiendo políticas de la derecha. Esta es la razón por la que Llop, Pilar, pretende dirigir el foco hacia un debate inexistente, más allá de la desvergüenza del PSOE en su asalto a las instituciones del Estado. Por supuesto que el asunto del CGPJ es importante. Pero de ahí, a decir que los ciudadanos debaten en el bus sobre su futuro, es columpiarse y ciscarse n la competencia mental de los españoles. Diga usted alguna solución a los problemas planteados y sobre la que anuncia como importante, deje ya de intentar parasitar dicho organismo fundamental en la vida democrática de nuestro país.

Con todo, el globo sonda que lanza doña Pilar refleja el ansia que tiene este régimen socio-comunista-bolivariano en reducir a escombros los cimientos jurídicos de la Nación. Si el asalto que ya han perpetrado en la Abogacía, en la Fiscalía y, a medias, en el TS, se completase con el CGPJ y el TC, estaríamos, físicamente, ante un sistema político inexistente. Habríamos pasado a una dictadura de corte marxista con todos los desastres que este tipo de sistemas han producido en el mundo.

Ya saben, la ministra de Justicia oye voces…

ESTAR O NO ESTAR: HE AHÍ LA CUESTIÓN.

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rente a las falacias propagadas por La Casa Real (Felipe VI) y los desechos del social-comunismo contra la presencia de Don Juan Carlos I en el funeral de la extinta Reina de Inglaterra, Isabel II, están los hechos. Creemos, sinceramente, que el Rey se equivoca cuando cuestiona que su padre esté en las exequias de la reina anglicana.

Nadie más consciente que nosotros sobre el asunto por el que Don Juan Carlos ha dilapidado todo su capital político y moral como monarca de España. Lo comprendemos, pero no lo respaldamos en ningún caso. Los problemas de los Borbones en España siguen siendo, con alguna excepción, los de sus ancestros franceses: no saber cuándo cerrar la bragueta y meterse en asuntos económicos abiertamente ilegales. Así que nuestra postura no es política ni ideológica. Nuestra postura obedece a estrictos criterios familiares.

Si el Rey Felipe pensase que él mismo no estaría aquí si la Reina Victoria Eugenia de Battenberg (familia de los Windsor) no hubiera tenido a su padre, hoy, posiblemente, no estaríamos ni hablando del tema. Las casas reales de Inglaterra y de España están directamente emparentadas, lo cual convierte al asunto en algo que trasciende la opinión que tengamos sobre el abdicado monarca español.

¿Hasta dónde un inmoral como Antonio puede llegar a opinar sobre los daños que, presuntamente, provocó Don Juan Carlos a España? Desde el minuto cero, pervirtió el resultado de las Elecciones que le proclamaron presidente, su tesis se la plagió una negra, hay más de 160.000 muertos en la pandemia que son responsabilidad directa de él, ha propagado una lucha sin cuartel para disolver el Estado de Derecho a través de sus asaltos a las instituciones constitucionales españolas y ha pactado con los más granado del antiespañolismo nacional. Podríamos seguir, pero nos plantamos. Antonio no es nadie para entrar a decir al Rey Don Juan Carlos, qué debe hacer ante el funeral de su prima. Máxime cuando la Casa Real Inglesa ha pedido expresamente a los Reyes Sofía y Juan Carlos, su asistencia.

Lo que no podemos es convertir en un paria a Don Juan Carlos. Está pagando sus errores y de qué manera. Pero, por mucho más, se están tratando de indultar a próceres socialistas y, lo que no es menor, a criminales de ETA y golpistas catalanes.

No existe, o no debiera existir, un gobierno o una Casa Real (menos la propia) que imponga tal o cual conducta a un ex-soberano que no está haciendo nada más que lo que se supone es de sentido común: ir al funeral de un familiar directo, que también lo es del Rey actual. Desde el respeto hacia el Rey Felipe, creemos que se equivoca de medio a medio y que mete la pata hasta el corvejón, si sigue presionando a su padre para que no vaya a la ceremonia.

Y todo lo que se oye, son ladridos, señal de que el Rey, Don Juan Carlos I, sigue cabalgando. A su manera y con sus errores, pero cabalgando. Si pueden, abstráiganse del ruido medioambiental, pónganse la mano en el pecho y digan si alguien de su familia podría impedirles ir al funeral de un familiar directo, por muchas rencillas que hubiera en la familia actual.

Que seamos conscientes de los errores de Don Juan Carlos no nos hace olvidar sus enormes beneficios con que contribuyó a España y que estamos hablando de un asunto familiar.

Miren cómo les va la cesta de la compra y se habrán vuelto a enganchar con la realidad. Y pregúntense por qué no se reducen los impuestos de los productos básicos ni los impuestos al consumo de luz y carburantes. Esos son hechos, como también lo es que Don Juan Carlos es primo de Isabel II (ambos son tataranietos de la Reina Victoria, como lo es también la Reina Sofía).

Paren ya de marear la perdiz. Hay que estar. Punto.

SOPLAR Y SORBER…

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oy nos sorprende (pero menos) la encuesta realizada por el instituto demoscópico dirigido por Narciso Michavila (el profeta de la mayoría absoluta de Juanma Moreno) sobre los impuestos que estamos soportando en el gobierno del tarugo que nos dirige. No es que Michavila sea Elías, pero tiene tantos aciertos que, si nos lo pensásemos bien, cerraríamos el CIS de Tezanos de un plumazo. Nos ahorraríamos dinero (a espuertas) y mentiras (y gordas).

Lo cierto es que más del 70% de los votantes (y/o militantes) de PSOE y Podemos, pide una bajada de impuestos. Esto es la estadística. Lo que no entendemos es qué piensan en realidad aquellos que siguen, votan y congenian con las ideas de quien nos gobierna, que, si ustedes están al tanto, anda más preocupado por realizar una serie televisiva sobre sí mismo que en los problemas de los españoles.

Y es que habría que explicar a muchos de estos votantes, militantes o simpatizantes dónde está el nudo gordiano de la política del tuercebotas que mora en La Moncloa. La única política posible en este gobierno socio-comunista es una: utilizar el grueso del Presupuesto Nacional en lo que ellos llaman «gasto social». Dentro de ese monstruoso gasto, están, como deberían saber los encuestados y todos los demás, el pago a los socios de legislatura y el no menos sustancioso pago al enorme pesebre creado por el PSOE en todo el territorio nacional. La coyuntura ha puesto de relieve las inherentes limitaciones de este tipo de presupuesto, que da prioridad a fijar los votos y olvida, en todos sus aspectos, la creación de empleo y, por ende, el progreso económico de España.

Esto, siendo en sí mismo un disparate, no es lo único que está llegando a desesperar a los encuestados y a España entera. Lo que falta para el pastel son los gastos financieros. La deuda, sea dicho de manera simple, pero clara. El dinero que se necesita para este gasto desmesurado e imparable, no se puede tener con el único apoyo del PIB (Producto Interior Bruto). Es por ello que tenemos que acudir a la deuda, un dinero que, no siendo nuestro, lo gastamos como si no hubiera un mañana y este último eslabón es el que cierra el círculo de la ineptitud del gobierno actual. El pago de la deuda y, los nada despreciables intereses de la misma, nos están llevando, junto con la subida de tipos del BCE (el interés del dinero que nos presta ha subido) a una paradoja que los encuestados, sin saberlo, han contestado: soplar y sorber, no puede ser.

Esta entrada trata de refutar la tesis socialdemócrata de la economía española, virada hacia cotas de intervencionismo que daña descaradamente la iniciativa privada, los sectores económicos y las oportunidades de empleo. Los encuestados se están dando cuenta de que las políticas de fijación de voto en las taifas a través de un gasto monstruoso, no solo no incentivan la economía, sino que, a ellos mismos les está resultando casi imposible mantener su espacio de subsistencia, lo que todos llamamos llanamente, llegar a fin de mes.

Este más que posible divorcio entre bases y dirección puede que haya sido el toque de atención que los votantes andaluces dieron en las pasadas Elecciones Andaluzas al ala socio-comunista del espectro ideológico andaluz.

Lo peor de todo esto es que ni el gobierno puede dar más ni ustedes (y nosotros) pagar por encima de nuestras posibilidades. Nos situaríamos en la misma espiral en la que está el gobierno. La falacia de todo esto es una reflexión: ¿Quién quiere tener problemas con préstamos no pagados? Nadie, ¿verdad? Pues este gobierno tiene como máxima que gastar es la única política posible. Así estamos como estamos.

Convendría recordar que todo este gasto demencial quedará para ser negociado por el próximo gobierno. Si fuese el mismo, sería como para pensarse si seguir haciendo lo mismo una y otra vez. Si fuera el contrario, tendrían ustedes que pensar que lo que en ese entonces, los socio-comunistas llamarán recortes, es la única solución a las cantidades no satisfechas por el Reino de España. Si son cabezas de familia o partes de ella, sabrán que, cuando tenemos un desfase en nuestro presupuesto, se paga. O te ponen de patitas en la calle. Todos saben de qué se trata. Pero la hipocresía de este gobierno y de quienes les votan es tildar de recortes a lo que ellos debían de haber hecho, pero quedaba muy mal, porque este ejecutivo es «progresista» (sea eso lo que quiera que signifique) y no es posible que se realicen recortes.

¿Por qué entonces pide su electorado que bajen los impuestos? Pues porque los impuestos son los recortes enmascarados con ese embalaje al que llaman «presión fiscal». Son recortes, porque lo único que hacen es restringir el poder de compra del electorado, sea de aquí o de allí.

Dicho queda. Lo dicen los propios, los extraños y los de fuera. Soplar y sorber…

¿QUÉ COGIÓ EL MORO DEL TELÉFONO DE ANTONIO?

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na salida extemporánea, la de la ex-ministra Trujillo, sobre la legitimidad de la aspiración marroquí sobre Ceuta y Melilla, no nos debe impedir ver el árbol. El bosque que intentan poner por delante para que no veamos el árbol que, en realidad, se está escondiendo, no es suficiente. La ex-ministra no representa a nadie. Quizás a sus propios réditos, habidos anteriormente y proporcionados por el PSOE a su persona, para que tuviera algo cuando fuese mayor. Por esta misma razón, su testimonio, además de irrelevante, no llega a cegarnos los ojos, como el humo de la eterna canción.

¿Por qué llegamos a la conclusión que anuncia el titular? Verán ustedes, Antonio anda perdido y no sabe cómo remediar el doble fracaso que provocó, en su día, con Marruecos y Argelia. Como quiera que ha terciado el pretendido gasoducto Midcat, entre España y Europa, del que se hablará mucho y se solucionará poco, Antonio pretendió acogerse a las medidas diplomáticas europeas para sacar tajada acercándose a Argelia, aunque fuese a través de la intervención de los EEUU. Y eso se convirtió en un chino en el zapato para el monarca alauí. De manera que en Moncloa se habrán oído sus nada disimulados gritos contra esa posibilidad.

¿Qué tendrá el moro que cogió del teléfono de Antonio? Porque, a ver, si tuviera otra cosa que pudiera neutralizarse diplomáticamente, se haría. Debe existir en poder del festero rey algo que hace que Antonio ponga la cabeza a los pies del moro, de tal forma que no quede duda del dominio que tiene sobre un, perdonen la expresión, incapaz para estas lides.

¿Cómo contentar a Mohamed sin que lo parezca? Miren, si elegimos a un ministro en activo, pongamos a la nulidad de Patxi López o a su par Adriana Lastra, se notaría demasiado que es el gobierno quien sale a defender su hipotético acuerdo con Marruecos. Vamos, que el gobierno no puede salir con algo tan fuerte como ha salido la ex-ministra. Trujillo, que no es tonta, se lo hace. Y sale con algo que solo puede contentar a Mohamed, por ser una de sus pretensiones centenarias. Es como si le estuviera diciendo: España reconoce el derecho de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, para que Mohamed se dé cuenta de que se han dado por enterados de sus quejas por el presunto acercamiento a Argelia. Es tan grande la felonía, que de decirla un miembro del gobierno, pintarían bastos en la política nacional.

Es, pues, a todas luces, un grito silenciado, por muy fuerte que suene, para admitir sumisión a la monarquía alauita. Por eso no lo podía decir ningún miembro del gobierno. Trujillo es la cabeza de turco elegida, y ella, encantada de haberse conocido, acepta ser el mensajero de esta zafia misiva subliminal. Antonio no queda como felón, y a ella le pueden tirar con todo lo que coja la prensa a la cabeza.

La ex-ministra hace un papel tan miserable, que, además de no creérselo ni ella misma, la califica sin más. No seremos nosotros quienes elevemos el tono sobre ella. Cada uno es como es, y se levanta como se levanta. Así que es responsable de lo que dice y hace. Nuestro derecho, y diríamos, deber, es poner de relieve cuál era la misiva, cuál era la contestación y dónde está la clave de la sumisión a Marruecos.

Ahora, si lo desean, eleven el tono sobre la ex-ministra, el monarca marroquí, Antonio, y cuantos quieran ustedes ver involucrados en esta impresentable puesta en escena. A pesar del humo, hemos visto el árbol. Sabemos por qué se mueve, quién lo hace y quién es el encargado de hacer como que no se mueve. El nivel de este gobierno, y el de todos los gobiernos socialistas es tan bajo, que ni ellos pueden descender más, ni nosotros callarnos por más tiempo.

Como españoles que nos sentimos, nos avergüenza el modo en que se tratan los asuntos en se involucra a nuestra Nación, más que nada por la incapacidad para estas lides de unos gobernantes que perdieron el norte hace mucho tiempo. No tenemos interés en saber qué había en el teléfono. Porque sabemos que es tan importante para Antonio, que ni siquiera se pone de parte de España para intentar que no se conozca el contenido, que ya es decir. Si eso no es una felonía, que venga Cánovas del Castillo y nos lo explique.

No la tomen con la ex-ministra. Ella es parte del gran pesebre que el PSOE creó para sustituir el del dictador y seguir perpetuándose, como él, a base de pagar votos y cargos. Trujillo es parte del sistema. Ojalá, pronto, veamos un cambio de tendencia y que se pueda reconducir la posición de España en el mundo, tan desmejorada desde que nos gobierna esta tropa de descerebrados.

JUAN (ESPADAS, CUCHILLOS, VALLAS, GUOPERFE…)

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esde el mismo momento en que se supo la sentencia sobre el caso ERE y lo que perjudicaba al expresidente de la Junta, Pepe Griñán, el PSOE comenzó toda una narrativa tendente a su exculpación y, por tanto, crear un relato sobre su «intachable moralidad», según palabras de algún otrora dirigente socialista. Se haría, según costumbre, el clima necesario para que, el condenado, fuese acreedor a la gracia del Ejecutivo, que es, sin lugar a dudas, el indulto.

Con ello, más que salvar al condenado, se busca la exculpación del propio PSOE, sobre un delito (o varios, como deseen) continuado de prevaricación y malversación de caudales públicos. Y ello es porque, aunque no lo quiera admitir (el partido), su modo de actuar es, precisamente ese. Todo el devenir de los socialistas, comenzando por Felipe y llegando a este tarugo que hoy nos gobierna, ha sido una continua malversación de dineros públicos, dispersados en diferentes entes de sus taifas clientelares.

Sucede que el delito, esta vez, no ha sido contra un particular, empresa, o ente corporativo industrial. Ha sido contra los propios andaluces, a los que se adeuda, no solo los dineros anticipados por la Justicia, sino la pérdida forzada de los derechos que muchos andaluces no tuvieron oportunidad de ejercer, en bien de su futuro y sus oportunidades de empleo. Además de esa pérdida neta, hay otra deuda que el PSOE tiene contraída con los andaluces: las costas de su administración paralela, construida a la luz de sus constantes mayorías absolutas, que costará un pastón desmontar y, encima, habrá que pagar a los señores de esta administración sus finiquitos y demás.

Después de las últimas elecciones andaluzas, el escenario político cambió como no se había visto cambiar ningún escenario en España. Los socialistas no completaron su esperada mayoría y la extrema izquierda se perdió en otra de sus constantes refriegas, para culminar con que Vox no alcanzó lo que esperaba. El resumen es que Juanma Moreno tiene mayoría absoluta y ha reducido a la irrelevancia a todos los demás.

En este contexto, el indulto a Griñán se vuelve un chino en el zapato para el propio PSOE y más todavía para el candidato perdedor de las elecciones andaluzas, Juan Espadas. De alguna manera, de producirse el indulto, los andaluces quedarían más legitimados si cabe, para abandonar a los socialistas a la irrelevancia hacia la que se encaminan. Es cuando Espadas levanta el argumento de su negativa a votar a favor de dicho indulto. Dice que se lo impide el Código Ético Socialista. Que este código le impide votar a favor del indulto, ya que se indica explícitamente que, en estos casos, no está indicado el indulto.

Juan puede jurar en arameo sobre dicho Código. Puede levantar las banderas de la honorabilidad suya y la del presunto indultado. Pretenderá que el pueblo andaluz le entienda. Incluso parecerá que está contra el ególatra de La Moncloa. Pero nada de eso hará cambiar la realidad de los hechos. Y los hechos son muy tozudos. Por un lado, Griñán es reo de prevaricación y malversación. Por otra, el tarugo monclovita es, en sí, quien detenta el poder de indultar a quien le venga en gana.

Por ello, lo que diga o haga Juan, los demás barones socialistas, la Ejecutiva Federal (¿existe?), los sindicatos o quien a ustedes les parezca, no durará lo que un euro a la puerta de un colegio. La probabilidad de que se conceda el indulto solo compete a ese que nos gobierna pero que no puede salir a la calle de los insultos que se lleva. Solo lo concederá si ve – o le hacen ver – que es beneficioso para su nuevo proceso electoral. Si no lo ven claro, no lo llevarán a cabo.

Haría bien Espadas (cuchillos, vallas, guorperfe) en defender su debilitada carrera política (o de cómo llegó su señora a alcanzar un puesto administrativo usando el WordPerfect) que hacer el papel de justiciero. Ni le pega, ni le incumbe. No tiene nada que ver en la decisión. En el fondo, los andaluces entienden una cosa que es tan clara, que no necesita explicación: Andalucía no ha visto un céntimo de retorno. Esa, y no otra, es la cuestión. Y por ella, los andaluces creen que Griñán (además de otros muchos, más de 4 chorizos) no merece el indulto. Ni mentamos lo que merece el PSOE.

Y EL PSOE TOMÓ CONCIENCIA DE CLASE.

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no de los postulados que Lenin heredó, no solo de Marx y Engels, sino de la Revolución Francesa, fue, y sigue siendo, que, en su caso, el proletariado (para ellos, esclavos del capitalismo; para nosotros, empleados por cuenta ajena), debería tomar conciencia de clase, esto es, interiorizar quiénes eran y el poder que representaban, para derribar al capitalismo.

Los historiadores marxistas presentan, durante la Revolución Francesa, un caso típico. Aunque «le tiers état«, es decir, todos los que abandonaron el Parlamento medieval convocado por el Rey, eran conocidos como «pueblo», dentro estaba el germen de una nueva clase que, tomando conciencia de su poder, se iba a erguir contra todo y contra todos, para dominar Francia y, por extensión, a todo el continente: la burguesía. Tanto es así que la razón de ser de Napoleón fue el apoyo directo de la burguesía no solo para defender a Francia de la amenaza exterior, sino para ayudarla a ser la clase dominante en el país.

En la sociedad española actual, y recordemos que el PSOE es un partido marxista, hace tiempo que la clase política ha tomado conciencia de clase. Se sabe dominadora y, por ende, se postula como inmune a las leyes de lo que pomposamente llamamos «Estado de Derecho». La consecuencia es que toda la clase política ha quedado en un segundo plano y el PSOE campa a sus anchas, como lo hiciera la burguesía francesa del siglo XVIII.

En este marco es donde se deben inscribir todas las acciones que los socialistas están desarrollando, al más puro estilo leninista, respecto de la Constitución y sus instituciones. Consideran que no las necesitan, ni a la Una ni a las otras. Después de todo, esta idea es de Largo Caballero, transmitida con la leche templada y en cada canción (JM Serrat).

La situación ha sido descrita y quedará en los Anales de la Justicia y aún de la Historia, por el fiscal general de la República de Argentina, el Señor Luciani, en su caso contra Cristina Fernández – ex-presidenta argentina -. Su descripción de los delitos que le achaca, se resumen en que, una vez en el poder, instauró una forma de gobierno cleptócrata (que roba al pueblo a través de su autoridad), asegurándose la permanencia en el poder creando estructuras de igual funcionamiento en los estadios inmediatamente inferiores de la administración y aún de los ciudadanos, de forma que, unos pocos se aseguran el pan, mientras que el grueso de la población queda excluida de los derechos humanos fundamentales a los que es acreedora.

¿Y no es esto lo que viene haciendo el PSOE desde que llegó al poder?¿Es que acaso Felipe González no tuvo escándalos de corrupción y, además, fue responsable de delitos de sangre, aunque la Justicia nunca llegara a poner la «X» sobre quién fue el responsable de los asesinatos cometidos por los GAL, sobre miembros de ETA?¿Es que, acaso Zapatero no tuvo que convocar elecciones forzadas por el inminente peligro de quiebra del Estado, provocada por su loca política de gasto?¿Es que el señor Guerra no tuvo que dimitir por los delitos de corrupción de su hermano Juan, que es como decir, el modus operandi socialista durante estos últimos cuarenta años?

Estos tres políticos son parte de los abajo firmantes que piden el indulto para Pepe Griñán. Esto es, están indultando a su propio partido, mientras acusan a los demás de corruptos y mil lindezas más. La sola cuestión del indulto es prueba de la impunidad con la que se desenvuelven los socialistas en España.

¿Se imaginan a un fiscal como Luciani aquí, en España? Pues no. Está el que está, porque según el fiscal argentino, el Poder Ejecutivo ha parasitado al resto de tal forma, que puede nombrar a quien quiera, siempre que sea de su ideología y haga lo que le dicten. ¿Es que el reconocimiento de Lula da Silva, candidato a la presidencia de Brasil de que «la corrupción aparece cuando se deja que se la investigue», no prueba que el estado saliente de este señor será corrupto hasta la médula, ya que anuncia – subliminalmente – que no habrá más investigaciones?

Por ello, ¿por qué tiene tanto interés el PSOE en colonizar las instituciones del Estado? Que quiera mayoría en el Tribunal Constitucional, en el Tribunal Supremo, que domine la Abogacía del Estado y la Fiscalía General; que cierre el Parlamento cuando le venga en gana y que elimine a la oposición por su exagerado poder legislativo a través de los Decretos-Ley y otros ejemplos que podríamos citar, solo obedece al deseo de mantenerse en el poder para, eliminando los controles, pueda hacer su santa voluntad en toda España. ¿Y no es esto el ejemplo más palmario de la máxima corrupción? Eliminar un Estado desde dentro del Estado es un delito mucho más grave que las corrupciones que se juzgan a diario en los tribunales españoles. Esto es el PSOE en acción. Es su medio de perpetuarse como clase que ha tomado conciencia de sí y del poder que tiene sobre un Estado retraído sobre sí a fuerza de represión política indecente que se muestra en el descrédito de las instituciones.

Todo esto comenzó con Alfonso Guerra, ahora firmante del pretendido indulto a Griñán, uno de los suyos. Su Ley de Reforma del Poder Judicial unido a la creación de la infame asociación de Jueces para (qué) Democracia, puso a sus pies a toda la Justicia Española, pues se acabaron con ella eso de que los jueces se eligieran de entre ellos. Y de aquellos polvos, estos lodos.

El caso Griñán describe un paralelismo casi idéntico al de Cristina Fernández. El socialismo español es matriz del peronismo argentino. Dicen que Griñán no se enriqueció. Pero el fiscal Luciani llega a la médula del argumento y lo desmonta: ¿Acaso no se hizo todo para beneficiar a unos pocos, excluyendo a todos los demás, dejándolos sin derechos?¿Acaso el uso y el abuso del dinero público no tenía la intención última de perpetuar en el poder – a través del clientelismo creado -, a Griñán y sucesores en el poder, con todos los beneficios que ello conllevaba? Los tratamientos de «Excelentísimo Señor», las vacaciones a cargo de los deudos de sus ayudas, los coches oficiales, los sueldos superiores incluso a los del presidente del gobierno, los privilegios, las minutas, lo que no se ve…

¿Qué privilegios tuvo Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, acusada hasta la extinción por la jauría del poder judicial y mediático socialista?¿Era comparable la supuesta corrupción de la que la acusaban a la que se describe en la sentencia del caso ERE?¿Qué fue del señor Camps y de su supuesta corrupción, aireada por los mismos poderes y medios antes citados?¿Puede presumir el señor Griñán de la cuantía de dinero público hurtado a los andaluces a través de un procedimiento, fraudulento e ilegal, consolidado en los Presupuestos Andaluces, a sabiendas y conocido como la Partida 31L o fondo de reptiles?

La petición de indulto a Griñán es consecuencia de la impunidad con que se despacha el PSOE en España. Su toma de conciencia le lleva a pedir un indulto que es un insulto al Poder Judicial y a todos los españoles que ven, con impotencia que se indulta a uno de los suyos, mientras cientos de españoles entran en la cárcel por delitos infinitamente menores. Pedir el indulto y concederlo es una muestra más de corrupción socialista. El indulto en sí, es una burla a las instituciones del Estado. Una más, pero subida de tono. Es el desprecio más grande que se ha hecho en estos cuarenta años a la sociedad española, que asiste desolada al derribo incontrolado de las bases de su país.

Solo quien tiene el poder absoluto, se corrompe absolutamente. Indultarse a sí mismo, es la prueba. El alegato de Luciani es la descripción pormenorizada de eso que ahora se llama «populismo», que no es más que la toma de conciencia del poder político para ganar el poder total sobre un Estado y, después, cercenar los derechos a los ciudadanos que no se rigen por sus supuestas ideologías. El alegato de Luciani es impagable porque crea el relato que desmonta todas las falacias y disfraces del socialismo argentino y español, que no son más que una sola cosa: tomar por asalto el poder para enriquecerse y perpetuarse.

Este es el PSOE. Así piensa y así actúa.

Mientras tenga apoyos y éstos no tomen conciencia de su poder, única vía para desalojar a esta gente del sitio omnímodo donde se ha colocado por su cara bonita. Tomen conciencia. Sepan que son ustedes, los votantes, quienes pueden poner coto a estos desmanes. Democráticamente, no hay otra manera.

Antes de que sea tarde.

THICK AS A BRICK (NOTAS PARA EL 50 ANIVERSARIO).

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V

erán ustedes. Dicen que el olfato tiene memoria. O que cuando olemos cierto aroma, nos retrotrae a tiempos en que lo olimos por vez primera. A nosotros nos pasa con la música. Les podemos decir casi con toda exactitud dónde oímos por vez primera tal o cual canción. Esto nos pasa, entre otras muchas, con este álbum firmado por la banda de tintes célticos y grande entre los grandes del rock progresivo Jethro Tull, en 1972.

Corría este año y nosotros, por avatares de la vida, estábamos estudiando en un colegio de la capital onubense, nuestro bachillerato superior. Y teníamos muchos amigos. Entre ellos, destacaba uno, de estatura medio-alta, que se había pelado con un flequillo que le llegaba casi hasta las cejas, dejando el resto casi rapado. Su indumentaria, después de quitarse el preceptivo uniforme, era de lo más peculiar: pantalones vaqueros de piquillo, casi a media tibia y amarrado a la cintura con un cinturón cuya hebilla sorprendía por su enormidad.

Nos reuníamos, cuando podíamos, unos cuantos pirados por la música y él era el más pirado de todos. Tenía un reproductor de casetes Philips, de aquellos a los que, para que funcionase, había que tirar de una característica palanca. Allí metía él su grupo favorito, Jethro Tull y nos iba introduciendo en un rock que, ciertamente, no era nada convencional. Los aires célticos de la banda británica podían ser raros, pero nos cautivaban al instante. Después de oír muchas veces la música y de elevar a los altares de nuestros gustos musicales a Jethro Tull, un día, sin previo aviso, nos propuso ir a un recinto universitario de La Rábida, donde un grupo iba a dar una versión integral del disco citado (Thick As A Brick). Una vez allí, el grupo desplegó toda su furia, de tal modo que nosotros creímos estar oyendo al mismísimo grupo inglés. Los ejecutantes no eran otros que los que, aunque se llamaban Tartessos, pronto serían Alameda. Recuerden que gran parte de estos músicos aparecen en los créditos de un álbum legendario: «La leyenda del tiempo» (Camarón de la Isla).

Salimos de allí embebidos por el fulgor de la energía que transmitía la música. Nuestro amigo los conocía porque su grupo había realizado una velada en el colegio donde estudiábamos, dedicada a Jimi Hendrix, a la que, sorpresivamente, acudieron los componentes de Tartessos.

En un descanso, el recreo, de las clases, corrimos raudos hacia el súper existente en una esquina de la Plaza de Las Monjas, Simago, donde su encargada de los discos (Mila), que ya nos conocía nos sacó un ejemplar en vinilo del álbum y nos comentó que mucho habíamos tardado en venir a comprarlo. Desde entonces, el disco fue nuestra música de cabecera e introductor a otras muchas músicas diferente del rock trillado convencional.

Portada de Thick As A Brick, álbum de 1972 de Jethro Tull, edición de Steven Wilson, 2022.

Para el 50 aniversario, se ha dispuesto de la remasterización de Steven Wilson de 2012 (donde, según los foros de Steve Hoffman, se han incluido algunas repeticiones de mínimos pasajes), solo que esta vez, se ha grabado a la mitad de velocidad (técnica Half-Speed). El disco parece así más dinámico (DR=14dB, medidos en foobar2000), más detallista, ofrece un escenario sonoro menos empastado y una tonalidad más natural. Se presenta en vinilo de 150 gramos y con el famoso periódico que se ve en su portada, pero tal y como nosotros lo conocimos, es decir, con todas las páginas. Aunque en él se atribuye su autoría a un tal Gerald Bostock, no es más que una broma más de la irreverencia del disco, que no es más que una parodia contra lo que los críticos llamaron a su anterior álbum «Aqualung», disco conceptual. Ellos, literalmente se ríen de este tipo de encasillamientos, aunque es verdad que, aunque tienen auténticas joyas posteriores (Songs From The Wood), por ejemplo, la verdad es que este disco ha marcado toda su historia, porque fue un éxito instantáneo.

Se trata de una especie de suite, es decir, muchas pequeñas obritas musicales enlazadas, que van desarrollando la idea original, que no es otra que parodiar el género conceptual. El resultado es mucho más que las partes y, aunque aproximaciones posteriores (A Passion Play) fueron igualmente éxitos instantáneos, la verdad es que parecen un intento reduccionista de Thick As A Brick.

Esta versión del 50 aniversario puede ser la más lúcida grabada hasta ahora. No obstante, hay tantas versiones, que sería vano intentar relacionarlas aquí. Lo que sí les garantizamos es que el disco merece la pena que lo tengan, si es que se precian de ser melómanos. Creemos, fervientemente, que es un disco que hay que tener y que oír y está entre nuestros 100 álbumes mejores de toda la historia del pop desde que lo conocemos como tal.

Nota final: El nombre del grupo se toma de un reformador agrícola inglés, de fines de la Edad Media.